[Intro] Cuatro cifras frías, una luz azul. Nadie dice “sube”, nadie dice “tú”. [Verse 1] Yo fui aquel edificio de ropa tendida, de platos chocando al final de la comida. Mis caños cantaban, mi patio discutía, cada madrugada sabía quién volvía. Primero marchó Pablo por falta de aval, después la señora del principal. Pintaron mis grietas, borraron sus rastros, y entraron maletas rodando despacio. [Pre-Chorus] Ya no reconozco tacones ni pasos, me abren con cifras que duran un rato. La clave se enciende, la clave se borra; la puerta obedece, la memoria estorba. [Chorus] Código en el balcón, código en la herida, cuatro números mandan sobre toda una vida. Código en el balcón, contrato fugaz, entras por tres noches, no preguntas quién se va. La casa da acceso, pero niega relación: sólo queda un código colgado del balcón. [Verse 2] Yo miro hacia arriba, escucho al ladrillo, me cuenta los nombres detrás del pestillo. “Tu cuarto fue azul, tu pasillo estrecho, tu padre medía vuestro mundo en el techo.” Ahora una pantalla ordena sonreír, “Disfruta la zona, recuerda salir”. A las once en punto se acaba el permiso, la ciudad se reinicia, vacío el mismo piso. [Chorus] Código en el balcón, código en la herida, cuatro números mandan sobre toda una vida. Código en el balcón, contrato fugaz, entras por tres noches, no preguntas quién se va. La casa da acceso, pero niega relación: sólo queda un código colgado del balcón. [Instrumental Break] [La guitarra en 7/8 se corta cada cuatro golpes mientras armónicos de nylon responden como teclas.] [Bridge] Le dije al edificio: “No bajes la voz, yo sé que tus muros recuerdan por dos. Tú guardas las marcas detrás de la cal, los años no caben en un terminal.” Entonces crujieron ventanas y vigas, como una garganta reuniendo saliva. [Breakdown] Uno: se marcha la abuela. Dos: sube la renta. Tres: cierran la escuela. Cuatro: nadie protesta. Cinco: cambian la puerta. Seis: se pierde el buzón. Siete: queda una oferta. Ocho: código en el balcón. [Final Chorus] Código en el balcón, código en la herida, no hay clave que compre una historia compartida. Código en el balcón, contrato fugaz, cada luz que se enciende muestra a quien ya no está. Que fallen las cifras, que hable el hormigón: fuimos más que un código colgado del balcón. [Outro] La luz azul parpadea al final. Mi llave responde golpeando el metal. Por dentro del muro, bajito, insistente, el bloque pronuncia los nombres ausentes.